Transformación digital

Entre sprints y tablas de petiribí: Los mayores beneficiados de la Transformación Agile son los carpinteros

Entre sprints y tablas de petiribí: Los mayores beneficiados de la Transformación Agile son los carpinteros 1400 931 Eduardo Cardinali

Desde que comenzó a mencionarse el concepto AGILE las personas de diferentes industrias, sobre todo aquellas que se encuentran relacionadas al desarrollo de software, empezaron a interesarse en el tema. En parte por ser lo “nuevo”, pero también porque la industria lo requería: pedía un cambio.

Los que llevamos ya algunos años trabajando en el sector, conocemos lo que es RUP y nos tocó padecer alguna de sus más de 120 prescripciones. Básicamente documentación que se volvía obsoleta minutos después de completarla y con tantos artefactos que resultaba casi imposible mantenerlos actualizados en el tiempo.

Pero AGILE llegó para cambiar un poco con todo esto: con marcos de trabajo mucho más dinámicos y apuntando directamente a generar valor en el resultado (en lugar de generar valor en los entregables, que muchas veces no eran lo esperado). Los cambios de requerimientos dejaron de ser “monstruos” y se comenzaron a recibir con los brazos abiertos (justamente pensando en la satisfacción del cliente).

Si bien fueron las empresas medianas y pequeñas las primeras en adoptar esta metodología (sobre todo por la dinámica en la toma de decisiones, siempre más ágil en comparación con las grandes corporaciones), la voz se corrió rápidamente y empresas de todas las magnitudes comenzaron a interesarse en el tema.

No pasó mucho tiempo hasta que la industria del coaching AGILE se volvió fructífera: capacitaciones y experiencias vivenciales por todos lados. Se popularizaron conceptos tales como “sprint” o “retrospectiva” y se volvió común ver cientos de post-it pegados en las paredes. Entonces las empresas se empezaron a preguntar ¿Por dónde tengo que comenzar para que me consideren AGILE? Y la respuesta, en muchos casos, fue: POR LOS MUEBLES.

Me ha tocado brindar capacitaciones referidas a la metodología y también visitar a clientes en diferentes ciudades de Latinoamérica y algo en común que he visto en la mayoría de las empresas que se embarcaron en la Transformación AGILE es: mesas largas y altas (de madera y en lo posible con muchas betas) con banquetas también altas. Lockers! Ya no va más eso de escritorios individuales con cajones. Planta libre para trabajar, adiós al puesto personalizado!! Espacios abiertos, no más oficinas privadas. Salas de reunión de uso común, donde la gente entra y sale de acuerdo a las necesidades.

Que no se mal interprete, considero que este tipo de mobiliario es muy útil para la implementación de esta metodología (y además soy un ferviente admirador de los diseños nórdicos y minimalistas), pero no todo termina ahí.

Hace casi 10 años, en la empresa para la cual trabajaba en aquel momento, estábamos comenzando a prepararnos para el assessment de CMMi nivel 5. En ese momento, el capacitador que nos iba a acompañar (ojala pudiera recordar su nombre, pero la buena memoria no es mi principal característica) nos reunió a todos y nos preguntó: «¿Ustedes como empresa quieren ser CMMi nivel 5 o quieren parecer CMMi nivel 5?«. Nuestra respuesta rápida y al unísono fue: “SER!!!”. Inmediatamente pasó a explicarnos lo que implicaba ser CMMi nivel 5 como empresa. Todos empezamos a mirarnos y decir “bueno, queremos parecer…”. Y esa era la realidad: ser CMMi nivel 5 servía para ganar “chapa”, sin embargo era tan engorroso que volvía más complejo muchos de los procesos habituales de la organización.

Durante el año 2015, cuando tomé la capacitación (y posterior certificación) de Scrum Master brindada por la Scrum Alliance, nuestro trainer Alan Cyment (un auténtico experto en la materia) nos explicó que, dependiendo el tipo de proyecto, el framework Scrum es realmente útil cuando se utiliza al 100%, sin embargo no permite “guardar basura bajo la alfombra” ¿Qué habría querido decir? Al menos lo que yo interpreté y corroboré con el tiempo es que Scrum (como así también otros frameworks AGILE como Kanban, XP) sirven en la medida que se respeten las prescripciones, que no son muchas, pero todas necesarias.

Decir “somos AGILE” sirve para sumar chapa como organización, pero sería interesante que muchas empresas se planteen si en realidad son AGILE o parecen AGILE ya que esto facilitaría mucho las cosas al momento de ejecutar proyectos. Para aquellas que sólo quieren parecer ¿Qué es lo primero que tienen que hacer? Pues cambiar los muebles de sus oficinas! Por esto es que los principales beneficiados de esta Transformación AGILE son los carpinteros.

¿Qué nos lleva a cambiar? COVID19 y Transformación Digital

¿Qué nos lleva a cambiar? COVID19 y Transformación Digital 1920 1281 Eduardo Cardinali

Para aquellos profesionales que habitualmente trabajamos en la órbita de la Transformación Digital, por estos días es muy común ver memes (voy a asumir que ya todos entendemos el concepto de “meme”) como los siguientes:

 

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En lo personal no me parecen muy graciosos sino más bien una movida marketinera de dudosa calidad, pero debo admitir que tienen un poco de razón.

Hace unos días, revisando redes sociales, vi que una persona conocida y profesional de leyes publicó con mucho orgullo que se pudo llevar a cabo la audiencia de un juicio oral y público a través de una video-llamada mencionando el hecho como “histórico” para la Argentina. Mientras leía en detalle la publicación, me acordaba de mis primeras definiciones de productos con clientes a través de video-llamadas…hace 15 años atrás.

Entonces me surgieron algunas preguntas: ¿Por qué no se implementaron estas acciones antes? ¿Cuántas personas se podrían haber beneficiado con una implementación de este tipo hace tiempo? ¿Cuántos procesos se podrían haber optimizado en su momento?

Supongo que la respuesta en muchos casos depende de cada industria, de cada rubro o de las normas de cada país.

Esto que comento no sólo sucede en leyes sino que también puede aplicar a otros ámbitos, por ejemplo, la salud.

En el año 2011 recuerdo haber investigado un poco sobre tele-medicina en Chile y Argentina (es parte de mi trabajo buscar nuevas tendencias relacionadas a tecnologías) y lo primero que me planteé fue “Si la tecnología ya lo permite ¿Por qué son muy pocas empresas las que lo quieren implementar?”. Algunas de las respuestas que obtuve fueron “La normativa actual no contempla la telemedicina, hay mucho grises legales” o “no es lo mismo tener al paciente frente al médico que a través de una pantalla”. Habría que ver si se trataba de justificaciones correctas o excusas, creo que hay un poco de cada una.

Suponiendo que son motivos correctos ¿por qué hoy, con el COVID19 dentro del contexto, me llegan a mi correo muchísimos mails de empresas de salud ofreciendo servicios de telemedicina? ¿Será que la normativa cambió? ¿Ya no es importante ver siempre al paciente personalmente?

Si pienso en el principal motor que impulsa a las empresas a incorporar tecnología a sus procesos y equipos de trabajo, se me vienen a la cabeza dos posibles respuestas: NECESIDAD u OPORTUNIDAD.

¿Por qué los bancos están trabajando en la digitalización de todos sus documentos físicos? Porque supieron ver la OPORTUNIDAD de ahorrar costos (papel y almacenamiento) y de acelerar sus procesos de búsqueda de información. ¿Por qué las universidades empezaron a dictar carrereas a distancia? Porque encontraron la OPORTUNIDAD para acceder a un nicho de mercado que no estaba siendo atendido. ¿Por qué ahora hay tantas empresas ofreciendo servicios de telemedicina? Porque NECESITAN ofrecer el servicio o muchos de sus ingresos van a parar a la competencia.

La diferencia más importante radica en que aquellas compañías que se suben a la Transformación Digital porque ven una oportunidad, tienden a hacerlo de forma ordenada y planificada, mientras aquellas que lo hacen por necesidad, suelen terminar siendo víctimas del caos.

En lo que respecta a la salud, espero que conceptos como TELEMEDICINA, TELEMETRÍA e INTERNACIÓN DOMICILIARIA hayan llegado para quedarse porque van a mejorar considerablemente el servicio que ofrecen empresas del rubro y van a sumar muchísimas fuentes de trabajo.

En lo personal, desde que comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio en Argentina a raíz del COVID19, ya tuve tres sesiones online con mi psicóloga, pude comprar quesos por la web y me los enviaron a casa y desde el colegio de mi hija empezaron a aceptar los pagos de la cuota a través de transferencia bancaria. Bien por ellos.